En un momento en el que la política local exige menos distancia y más capacidad de escucha, el trabajo municipal vuelve a medirse en hechos concretos, presencia diaria y compromiso real con el entorno. Bajo esa premisa se sitúa la evolución de Som Sant Andreu, que ha ido construyendo su espacio desde la cercanía con los vecinos y la atención constante a las necesidades de Sant Andreu de la Barca. En ese recorrido, la figura de Felipe del Val ha ganado peso como representante de una manera de entender la gestión pública basada en el diálogo, la accesibilidad y la coherencia. La idea de una ciudad para todos no se plantea como un lema vacío, sino como una línea de trabajo que busca equilibrio, participación y respuestas útiles para la vida cotidiana del municipio.
Escuchar al vecino como punto de partida de la acción municipal
La consolidación de un proyecto local no depende solo de su visibilidad, sino de su capacidad para interpretar lo que ocurre en la calle. Ahí es donde Som Sant Andreu quiere reforzar su identidad durante este año, poniendo el foco en una escucha activa que permita comprender con mayor precisión qué piden los vecinos, qué preocupa a cada barrio y qué asuntos requieren una respuesta más ágil por parte del ámbito municipal.
Desde el inicio de su etapa como regidor, Felipe del Val ya había comenzado a impulsar el posicionamiento de Som Sant Andreu dentro del municipio. Sin embargo, el nuevo ciclo se plantea con una ambición más definida: dar a conocer mejor el proyecto, ampliar su presencia pública y consolidar su papel como grupo municipal con voz propia en Sant Andreu de la Barca. No se trata solo de estar, sino de resultar útil, cercano y reconocible.
Igualdad, equilibrio y un año clave para ganar presencia
Uno de los ejes del discurso de Som Sant Andreu pasa por defender la igualdad desde una mirada práctica y equilibrada. Esa posición parte de una idea clara: cuando el debate público insiste en la igualdad, también conviene vigilar que ese énfasis no termine generando nuevas formas de desigualdad o decisiones alejadas de la realidad de los vecinos. Por eso, el grupo reivindica una política municipal que actúe con sentido común, sensibilidad social y vocación integradora.
El mes de abril marcará, además, un punto de mayor intensidad en esta hoja de ruta. Está previsto que sea una etapa con más actividad, más información y una presencia más visible del proyecto en el municipio. Con ese impulso, Som Sant Andreu busca afianzar una etapa en la que la cercanía, el trabajo sostenido y el conocimiento directo del terreno sirvan para fortalecer una propuesta centrada en Sant Andreu de la Barca y en quienes la viven cada día.


